Y entonces ocurre, despiertan mis labios,
pronuncian tu nombre tartamudeando. Supongo que pensás:
“Que chica más tonta” y me quiero morir.
Pero el tiempo se para y te acercás diciendo:
“Yo no te conozco y ya te echaba de menos”. Cada mañana rechazo el directo y
elijo este tren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario